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Referencial
Shock: una emergencia silenciosa que puede costarte la vida
La rápida intervención puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.
El shock, o choque en español, es una condición hemodinámica crítica que compromete la circulación sanguínea y el suministro de oxígeno a los órganos del cuerpo.
Según la Dra. Anggie Weimar, médico intensivista, "para que nuestro cuerpo funcione debe haber oxígeno, es por ello que cuando no sucede esto, se da el choque, es decir, cuando no llega el aporte de oxígeno necesario a nuestros órganos por algún problema en la hemodinamia".
Dado que esto puede derivar en fallos orgánicos y, en casos graves, la muerte, su detección temprana y manejo adecuado son esenciales para la supervivencia del paciente.
Sobre los tipos de shock
Existen cuatro tipos principales de shock. El shock séptico es el más común y ocurre como consecuencia de infecciones graves. Se caracteriza por una respuesta inflamatoria sistémica descontrolada que provoca disfunción en los órganos y caída de la presión arterial.
El hipovolémico se produce por la pérdida excesiva de sangre o líquidos corporales, lo que reduce el volumen sanguíneo circulante.
Weimar menciona que es frecuente en embarazadas cuando experimentan hemorragias severas durante el parto. El cardiogénico, que es otro tipo, ocurre cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre debido a bloqueos en las arterias o vasos sanguíneos, ya sea por coágulos o acumulación de placas de grasa.
"Es más común en pacientes con infartos, insuficiencia cardíaca, uso de catéter, diabéticos o hipertensos", explica la especialista. Y por último, el obstructivo puede presentarse en accidentes cuando un trauma impide el adecuado funcionamiento del corazón, impidiendo el flujo normal de la sangre.
Es fundamental actuar con rapidez
El manejo del shock debe ser inmediato y adaptado al tipo específico que lo origina, destaca la especialista. Si es hipovolémico, es necesario detener cualquier hemorragia visible con presión directa. En el séptico, mantener la estabilidad del paciente hasta la llegada del equipo médico.
Con respecto al cardiogénico, si el paciente tiene antecedentes cardíacos, buscar un desfibrilador si está disponible. Y en el shock obstructivo, evitar movimientos innecesarios y permitir que los especialistas actúen.
La reposición de líquidos, el control de infecciones, la estabilización hemodinámica y, en algunos casos, la intervención quirúrgica, son fundamentales para mejorar la evolución del paciente.