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Piscinas elevan riesgo de contagio de pie de atleta
Las consultas médicas también reportan un aumento en casos de otitis y conjuntivitis, según especialistas.
Durante el verano, muchas personas disfrutan de piscinas en casa o acuden a balnearios públicos para refrescarse, lo que incrementa el riesgo de contraer infecciones fúngicas como el pie de atleta, una de las enfermedades más frecuentes en esta temporada, según médicos.
Según la Dra. Génesis Pérez, dermatóloga, durante esta época del año las consultas médicas aumentan debido a quemaduras solares, infecciones por hongos y reacciones irritativas de la piel.
“Es muy frecuente que las personas sufran quemaduras solares por la exposición prolongada al sol, sobre todo en horas críticas como el mediodía, dos de la tarde o tres de la tarde, cuando la radiación es más intensa. Estas quemaduras pueden provocar desde enrojecimiento y ampollas hasta daños más graves en la piel”, explicó la especialista. Además, indicó que otros padecimientos frecuentes en esta temporada incluyen procesos de resequedad, irritaciones cutáneas e infecciones por hongos o virus.
Entre las afecciones más reportadas en esta temporada destaca el pie de atleta, una infección micótica frecuente en personas que caminan descalzas en superficies húmedas, como piscinas o duchas.
“El pie de atleta se manifiesta con enrojecimiento, descamación y prurito intenso entre los dedos del pie. Es una infección fúngica que puede complicarse con infecciones bacterianas si no se trata adecuadamente”, explicó.
Tratamiento
El tratamiento para esta afección incluye el uso de cremas o polvos antimicóticos, pero lo más importante es mantener los pies secos y evitar la automedicación.
“Es recomendable secar bien los pies con una toalla de algodón, usar calzado seco y evitar compartir chinelas o zapatos con otras personas”, indicó la experta.
Las piscinas públicas y privadas también pueden ser un foco de infecciones si no se mantienen en condiciones adecuadas. “El agua contaminada puede transmitir enfermedades micóticas como el pie de atleta, además de infecciones en los oídos y dermatitis irritativas”, explicó el Dr. Jorge Manzanares, médico general.
Aunque la cloración adecuada del agua ayuda a eliminar bacterias y hongos, muchas veces este proceso no se realiza correctamente, permitiendo la proliferación de patógenos.
Además del pie de atleta, las consultas médicas también reportan un aumento en casos de otitis y conjuntivitis. “Las otitis son muy comunes en niños que pasan mucho tiempo en piscinas. El agua contaminada puede causar infecciones en el conducto auditivo, provocando dolor e inflamación”, indicó el especialista.
Asimismo, el contacto directo con el agua de piscinas puede generar conjuntivitis por la presencia de agentes irritantes.
El verano es una época de disfrute, pero también de precaución. Tomar medidas de higiene y protección puede marcar la diferencia entre unas vacaciones saludables y el riesgo de enfermedades dermatológicas y micóticas.