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Decesos por infartos aumentaron en 2024
El cambio climático y el incremento de las temperaturas, desempeñan un papel clave en este aumento.
La cifra de fallecidos por infarto agudo de miocardio en Nicaragua fue de 5,323 en 2024, 229 casos más que en 2023, según el Mapa de la Salud del Ministerio de Salud (Minsa).
El cardiólogo Pablo Hurtado, explica que esto se debe principalmente a la prevalencia de hipertensión y diabetes en el país, enfermedades crónicas que solo el año pasado sumaron 260,624 y 139,354 casos respectivamente, indican datos oficiales.
"Mientras estas enfermedades sigan afectando a un alto porcentaje de la población, los infartos continuarán ocurriendo", señala.
El especialista advierte que factores ambientales, como el cambio climático y el incremento de las temperaturas, desempeñan un papel clave en este aumento de muertes. Además, menciona que esta tendencia al alza continuará en los próximos años si la población nicaragüense no adopta medidas preventivas.
"Las olas de calor pueden elevar la presión arterial, aumentar la viscosidad de la sangre y favorecer la formación de coágulos, lo que incrementa el riesgo de infarto", dice el médico.
El calor también descompensa a los pacientes hipertensos y diabéticos. "En las últimas semanas, hemos visto un aumento significativo de pacientes con crisis hipertensivas y descontrol de la glucosa", afirma. Ante esta situación, recomendó que las personas con enfermedades crónicas se mantengan hidratadas, eviten la exposición al sol entre las 12 y las 2 de la tarde y usen ropa clara para reducir la absorción del calor.
Recomendaciones para reducir el estrés
La dinámica de vida actual también influye en el aumento de infartos. "Vivimos en una sociedad que exige una productividad constante, lo que genera altos niveles de estrés. Esto eleva la presión arterial y descontrola enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión", indica el especialista.
Los factores económicos también juegan un papel importante. "Cada familia enfrenta distintos niveles de estrés según su estabilidad económica. Aquellos con ingresos más bajos, que dependen de trabajos inestables, están sometidos a un estrés mayor, lo que puede agravar su salud cardiovascular".
Para reducir el riesgo de infarto, es fundamental realizar cambios en la alimentación y el estilo de vida. "El consumo de frituras, carbohidratos refinados y azúcares contribuye al aumento del colesterol y los triglicéridos, factores que predisponen a las enfermedades cardiovasculares", alerta el especialista.
Asimismo, recomienda la realización de chequeos médicos regulares, especialmente para personas mayores de 40 años o con antecedentes de enfermedades cardiovasculares. "La detección temprana de hipertensión y diabetes puede marcar la diferencia entre una vida saludable y el riesgo de un infarto".
Uno de los principales problemas radica en la falta de conocimiento o acción inmediata ante los síntomas de un infarto. "Muchas personas experimentan dolor en el pecho, pero no acuden de inmediato al hospital. Se automedican o esperan en casa, lo que aumenta la mortalidad o provoca insuficiencia cardíaca", advierte el especialista.
Existen dos principales vías para reducir la mortalidad por infarto. La primera es la administración de trombolíticos, como la estreptoquinasa recombinante, que ayuda a desbloquear la arteria obstruida si el paciente llega a tiempo, preferiblemente dentro de la primera hora del dolor de pecho. La segunda es la angioplastia coronaria, disponible en algunos hospitales privados y del sistema de salud público.
Sin embargo, la falta de información y el desconocimiento sobre los factores de riesgo continúan siendo un obstáculo para la reducción de estas cifras. "La mitad de las personas que sufren un infarto pueden fallecer en la primera hora debido a arritmias ventriculares malignas, como la taquicardia o la fibrilación ventricular", agrega el experto.