
Referencial
OPS emite alerta en la región por fiebre amarilla
En los primeros tres meses de 2025 se confirmaron 131 personas afectadas.
La fiebre amarilla se ha convertido en un tema de preocupación para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quien recientemente emitió una alerta sanitaria por el aumento de casos en las Américas.
Ante esto, el médico general, Dr. Jorge Manzanares, señala que, aunque Nicaragua no tiene casos de esta enfermedad, recomienda mantener las medidas sanitarias migratorias para evitar cualquier caso importado.
"En Nicaragua no tenemos problemas con la fiebre amarilla, no es un país endémico ni tenemos casos registrados. Sin embargo, seguimos las normativas internacionales y las propias del país para evitar que el virus pueda ingresar a través de viajeros", explica.
En el país, el principal riesgo radica en la posibilidad de que un viajero infectado pueda ser picado por un mosquito local y dar inicio a la transmisión.
Para evitar este escenario, el país exige un certificado de vacunación contra la fiebre amarilla a todos los viajeros provenientes de regiones endémicas.
"Si alguien viene de un país afectado, debe presentar su cartilla de vacunación con al menos diez días de anterioridad a su ingreso al país. Esto se debe a que la inmunización empieza a ser efectiva después de este periodo", detalla el médico.
Siguen afectando
Además de esta enfermedad, otras transmitidas por el mosquito Aedes aegypti, como el dengue, zika y chikungunya continúan afectando a la región, afirma la OPS. Solo Nicaragua reportó un total de 11,336 casos de dengue durante el año 2024.
El incremento de estas enfermedades podría estar relacionado con el cambio climático, así como con el debilitamiento del sistema inmunológico de la población por un alto nivel de estrés.
"El clima se ha vuelto volátil e impredecible. Lugares donde antes llovía ahora sufren sequías, y en zonas tradicionalmente secas, las lluvias son más frecuentes. Esto altera los ciclos reproductivos de mosquitos y otros organismos transmisores de enfermedades. Los niveles altos de estrés aumentan el cortisol durante meses y años, y este actúa como un supresor del sistema inmune, lo que hace que las personas sean más vulnerables a enfermedades", menciona.
El impacto del estrés en la salud es un fenómeno cada vez más evidente. Factores ambientales, sociales y psicológicos se combinan para influir en el bienestar de las personas, y el estrés crónico juega un papel crucial en la debilitación del sistema inmune.
La exposición prolongada al cortisol, una hormona que en exceso reduce las defensas del organismo, hace que enfermedades que antes podían ser combatidas fácilmente se vuelvan más frecuentes y agresivas.
Por ello, la respuesta inmune varía de persona a persona, y es fundamental que los tratamientos médicos se enfoquen de manera individualizada, atendiendo no solo los síntomas físicos, sino también el contexto emocional y social de cada paciente.
Además, menciona el impacto de los hábitos alimenticios en la salud de la población. "Los cambios en la dieta de los últimos 20 o 30 años han aumentado la vulnerabilidad de las personas a diversas enfermedades. El consumo excesivo de azúcares ultraprocesados, gaseosas y grasas saturadas ha debilitado el sistema inmunológico, lo que hace que la población sea más propensa a infecciones", concluye el especialista.
De acuerdo a la OPS, en los primeros tres meses de 2025 se confirmaron 131 personas afectadas con fiebre amarilla en la región, 53 de estas fallecieron por esa causa. En 2024 se reportaron 61 casos, de los cuales 30 fueron fatales.